Haciendo vino

Hoy vamos a detallar de forma breve el proceso de elaboración del vino de manera tradicional, a la antigua usanza. A esta elaboración se le han ido sumando diferentes métodos, técnicas, procesos y los secretos particulares de cada bodega que hacen de cada vino único.

Despapillado: En esta primera fase se separa a los racimos de la parte inservible, esos rabillos llamados pedúnculos donde penden las uvas.

Pisado: Está técnica está en desuso y consiste en lo que todos conocemos como pisar la uva. Actualmente esta labor se realiza mecánicamente para separar el mosto del hollejo y ambos pasan a las Cubas de fermentación.

Fermentación – maceración: Aquí existen diferentes técnicas. La más habitual es fermentar todo junto. Uvas y hollejos. Este proceso natural empieza a conferir las características del vino. Sus levaduras transforman los azúcares en alcohol. Tiempos atrás este proceso se llevaba acabo en las bodegas en tinajas de barro bajo tierra, ya que al producir calor necesitaba de un ambiente fresco para no echar a perder el mosto. Hoy las cubas de acero inoxidable y la técnica permiten controlar la temperatura y evitar su pérdida.

Ahora entra en juego la magia de la naturaleza. El Co2 producido hace que los hollejos suban a la parte superior produciendo la maceración. Durante este proceso el vino se suele remover, oxigenar y hundir los hollejos para ir liberando Co2.

Fermentación meloláctica: Tras un prensado al vino tinto se le realiza este proceso para convertir el ácido málico en ácido láctico y así reducir acidez y bien realizado aumenta la calidad del vino.

Trasiego: Consiste en ir cambiando el vino de cubas para ir eliminando los residuos conocidos como madres a la vez que se oxigena y se busca homogeneizar el vino de diferentes cubas.

Y finalmente tras su clarificación para limpiar las impurezas que el trasiego no elimina, y un pequeño filtrado ya podemos beber vino que en este caso sería joven. Para vinos de guarda pasaría a barricas durante un mínimo de 3 meses a años y finalmente a embotellado.

Estos procesos son, muy a groso modo, los necesarios para transformar la uva en esos preciados caldos que tanto nos gusta disfrutar.

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